Índice

  1. Filosofía como sistemática integral
  2. I. Teoría Metódica de la Reflexión
  3. II. Filosofía Social
  4. III. Semiótica Filosófica
  5. V. Antropología/Psicología Integral
  6. VI. Filosofía Práctica
  7. VII. La Filosofía como Forma de Vida

Filosofía como

  • sistemática integral
  • ciencia del sentido
  • arte de los conceptos
  • reconstrucción de lo experimentado (diálogo entre concepto y experiencia)
  • teoría reflexiva de la práctica (reflexión teórica de la reflexión vivida)
  • disciplina fundamental de las ciencias del espíritu

Johannes Heinrichs se cuenta entre los pocos filósofos académicos que sostienen: la filosofía como sistemática integral de las ciencias del espíritu y su construcción paso a paso a partir de elementos conceptuales básicos son hoy posibles y urgentes. Esto incluye, naturalmente, la referencia a lo pensado anteriormente, de forma similar a la inspiración del artista en creaciones previas. Sin embargo, un artista que solo cita creaciones anteriores y las imita «críticamente» es llamado con razón un epígono. Vivimos en una época en que la filosofía occidental se ha convertido en al menos un 90% en su propia historiografía y, por tanto, esencialmente en filología de obras filosóficas anteriores.

I. Teoría Metódica de la Reflexión: consideración teórica de las relaciones reflexivas ontológicas (vividas)

Heinrichs contempla la filosofía en su conjunto como un «arte de los conceptos» y, dentro de ella, como el despliegue progresivo y metódico de la capacidad reflexiva humana. La reflexión es mucho más abarcadora que la reflexión teórico-retrospectiva. Esta última constituye ciertamente la forma del pensamiento filosófico. Sin embargo, esta forma de reflexión retrospectiva-teórica (el pensar sobre algo) se refiere a un contenido que no consiste solo en objetos sin reflexión, sino en gran parte también en autorreferencia vivida (reflexión vivida): desde lo orgánico (lo vegetal) pasando por la conciencia animal hasta la autoconciencia humana y sus producciones sociocultural-sistémicas.

La forma más basal de reflexión vivida se encuentra en las facultades de conocimiento (percepción, pensamiento, sentimiento e intuición) así como en la acción orientada al sentido, que se distingue por ello del mero comportamiento causal. La acción es regulada por el lenguaje, que constituye un sistema de signos que se autorregula en su ejecución. Así, en Heinrichs, a una tipología diferenciada de las acciones (teoría de la acción) le sigue una teoría del lenguaje análoga y aún más diferenciada.

II. Filosofía Social

Tras reconocer Heinrichs en 1975 que la relación dialógica entre los seres humanos es una relación reflexiva con una secuencia limitada de 4 etapas (equivalente al descubrimiento de una constante de las ciencias sociales), de ahí se desarrolló la teoría de sistemas de reflexión de lo social, una teoría social omnicomprensiva.

La clave de esta teoría consiste en que los cuatro subsistemas parciales (subsistemas) del conjunto de la sociedad tienen su raíz en la reflexión social, en una estructura dialógica fundamental y su cuadruplicidad/cuatriplicidad:

  1. acción instrumental, referida al objeto
  2. acción estratégica en relación con otros actores
  3. acción comunicativa, caracterizada por la reciprocidad dialógica
  4. acción metacomunicativa, orientada a los acuerdos y normas de la reciprocidad.

Análogamente son reconocibles en la dimensión macrosociológica/política cuatro subsistemas de la sociedad:

  1. El sistema económico: intercambio objetivo de bienes y servicios
  2. El sistema político: regulación del poder subjetivo y las competencias
  3. El sistema cultural: el sistema de educación, ciencia, periodismo y artes surgido de la reciprocidad comunicativa
  4. El sistema de valores básicos o de legitimidad: el sistema de cosmovisiones, éticas, religiones y espiritualidades surgido de la metacomunicación

¡No todas estas formas de reflexión social deberían ser denominadas «acción comunicativa»!

En el esbozo kantiano de la razón articulada se trata de una filosofía individual que solo tiene a la vista el sistema de reflexión del individuo. En la cuadriarticulación de lo social se trata de una referencia sistémica colectivo-plural, más precisamente de un sistema de sistemas. La diferenciación sistémica consiste en que en los grandes sistemas de la sociedad efectivamente diferenciados funciona en cada caso un aspecto especial de sentido como diferencia rectora, mientras que los demás aspectos parciales de sentido permanecen subordinados en la acción individual así como en la conciencia social.

El sistema político es aquel que refleja más claramente en sí mismo la estructura reflexiva cuádruple completa. La habitual tripartición de los poderes del Estado se amplía aquí con el cuarto poder de los medios de comunicación, que Heinrichs identifica como el estadio objetivo de la separación de poderes, la administración:

  1. Ejecutivo-administrativo (objetivo con respecto a las leyes)
  2. Ejecutivo-gubernamental (subjetivo-libre en el marco de las leyes)
  3. Legislativo (comunicativo)
  4. Judicial (metacomunicativo)

El hecho de que actualmente los medios de comunicación fácticamente influyentes sean declarados erróneamente como cuarto poder del Estado, cuando precisamente no son un poder del Estado, indica la necesidad de un «poder» de control mediático acorde con la democracia a través de la legislación y la judicatura.

Los cuatro aspectos sistémicos de la comunicación social se manifiestan en todas partes de la vida social. En todas partes se muestra la estructura cuatripartita de la reflexión que, en su conjunto, constituye al ser humano como ser social, que vincula naturaleza y cultura.

La consecuencia política para una democracia plenamente desarrollada (y no reducida solo a la economía o a la política) consiste, a nivel nacional, europeo y en última instancia mundial, en un parlamentarismo cuádruple o una democracia de niveles de valor, que ha de caracterizarse —a través de un nuevo tipo de partidos temáticos— como síntesis interna de la democracia directa y la representativa.

  1. Un Parlamento Económico, que regule los asuntos económicos y posibilite por primera vez una «democracia económica» en el sentido amplio de autodeterminación de la población sobre las formas económicas.
  2. El clásico parlamento político en sentido estricto, que adopte las decisiones legislativas necesarias para garantizar los derechos fundamentales y el orden social, así como para la política exterior y de seguridad.
  3. Un Parlamento Cultural para el fomento y el apoyo de la educación, la escuela, la ciencia, los medios de comunicación y el arte. Este parlamento con sus órganos ejecutivos posibilita una política cultural, por ejemplo en materia lingüística y migratoria y de identidad cultural, que merezca el nombre de «política cultural».
  4. Un Parlamento de Valores Básicos, que lidere el diálogo equitativo de las religiones y cosmovisiones, establezca los límites de tolerancia (para sectas y similares) y elabore propuestas para los valores básicos de la sociedad.

III. Semiótica Filosófica: la secuencia sistemática de Acción - Lenguaje - Arte - Mística

Heinrichs distingue a lo largo de toda su obra la perspectiva colectivo-social (denominada también «referencia sistémica» colectiva, con Luhmann) metodológicamente de forma estricta con respecto a la referencia sistémica individual del actor singular. Los cuatro niveles de reflexión y por tanto sistémicos de ambas perspectivas son similares (análogos), pero no idénticos.

El interés rector del conocimiento de su semiótica filosófica es menos añadir una nueva definición general del signo a las 99 ya existentes que crear una semiótica filosófica y a la vez práctica de las diversas formas humanas de acción-signo. Los sistemas semióticos humanos se determinan como formas humanas vividas de comunicación o reflexión. No se trata de sistemas convencionales de signos que funcionan como sustitutos del lenguaje (sistema Morse, señales de banderas, señales de tráfico, etc.), sino de las formas de signo y significación filosóficamente relevantes y esenciales.

I. Acción

La acción dotada de sentido como tal es la semiosis más elemental, un operar procesual con signos y significados, referencias al otro y a sí mismo. Heinrichs lo ha expuesto desde su obra principal «Handlung» (Acción) (de 2007). Un punto esencial es aquí la dimensión teleológica: la causa teleológica (causa final) conocida desde Aristóteles y caída en el olvido con la Modernidad es rehabilitada, al igual que la disciplina central de la razón teórica kantiana, la teoría de las categorías, es reconstruida como un conjunto cuatripartito de categorías de acción-lingüísticas. La acción es plena unidad sujeto-objeto, mientras que la causalidad físicamente medible constituye solo una causa parcial.

II. El Lenguaje como Meta-Acción

De la lingüística se conoce la tripartición de las dimensiones semióticas según Morris en sintáctica, semántica y pragmática. Los propios análisis lingüísticos de Heinrichs han arrojado que aquí también, además del orden, se debe distinguir —siguiendo al filósofo de la RDA Georg Klaus— una cuarta dimensión: la sigmática.

La semiótica del lenguaje consiste en una secuencia escalonada:

  1. Sigmática: el establecimiento de la referencia de las configuraciones señal (gestos y sonidos) con respecto a los objetos mentados, el mostrar, por ejemplo para el niño el libro de imágenes.
  2. Semántica: el nivel de la apropiación subjetiva y el uso múltiple de significados ya establecidos (corresponde al manejo de un diccionario).
  3. Pragmática: el nivel del hablar como acción (mayormente) intersubjetiva, objeto de la teoría de los actos de habla.
  4. Sintáctica: el nivel de la conexión entre los signos semánticos, las reglas gramaticales.

III. El Arte como Meta-Lenguaje

Las artes se entienden como juegos de lenguaje meta-lingüísticos sin o por encima del lenguaje cotidiano, con una sintaxis de mayor nivel reflexivo, de la que la estilística lingüística en la poesía proporciona un ejemplo. La articulación reflexivo-lógica de las artes corresponde a las formas principales conocidas:

  1. Artes plásticas (objetivas)
  2. Artes escénicas (por realización subjetiva)
  3. Poesía (artes del lenguaje)
  4. Música (sintaxis de los tonos en el tiempo)

Estas formas principales conocen múltiples formas mixtas (por ejemplo la ópera) y subdivisiones instructivas. Para los géneros literarios véase el cap. 6 de la «Filosofía Integral».

IV. Mística

La mística se entiende filosófico-semiótico como un «meta-arte». Todo el tema de la acción llega a su límite como actividad sujeto. El núcleo estructural de la mística lo ve Heinrichs en la actividad del propio medio de sentido, mientras que la acción del ser humano se convierte en el «arte» de la pura receptividad. También aquí se reconoce una articulación fenomenológica de la mística en 1. mística natural, 2. mística de la interioridad, 3. mística social y 4. mística de los signos (hasta ahora solo brevemente caracterizada en «Filosofía Integral», cap. 7).

Se entiende de suyo que este concepto reflexivo-lógico de mística no tiene nada que ver con la irracionalidad y el misticismo. La tesis filosófico-religiosa de Heinrichs al respecto es que la relación con el «divino» medio universal de sentido no surge únicamente a través de una revelación especial, sino que está fundamentada en la estructura reflexiva de la persona humana. Una teología filosófica actual, que partiera de la autorreflexividad del medio universal, solo ha podido ser presentada por Heinrichs hasta ahora en fragmentos indicativos (ibíd.).

V. Antropología/Psicología Integral

El método epistemológico de Heinrichs no es una mera teoría del conocimiento, sino que tiene el trasfondo reflexivo-teórico de la plena praxis vital. Esto se hace especialmente evidente en la psicología filosóficamente fundamentada, que como teoría estructural proporciona un marco de referencia general para las diferentes escuelas psicológicas.

La obra principal en dos tomos publicada en 2018 «Crítica de la Razón Integral. Una psicología filosófica» desarrolla sistemáticamente las estructuras de la conciencia humana y del inconsciente. El tomo I trata la «Gramática de las funciones de la conciencia», el tomo II un «Mapa del inconsciente».

El potencial innovador reside en la derivación sistemática de las estructuras psíquicas a partir del principio de reflexión. Heinrichs muestra cómo los cuatro estadios de reflexión se manifiestan en diversos ámbitos psíquicos:

  • En la cuatriplicidad de conocer – valorar – querer – actuar.
  • En las funciones cognoscitivas: percepción, pensamiento, sentimiento, voluntad, que C.G. Jung destacó como «funciones psíquicas».
  • En la triple estructura del inconsciente (subconsciente físico, conciencia implícita psíquica y la «superconciencia medial», lo que hace comprensibles, entre otras cosas, las diferencias entre S. Freud y C.G. Jung).
  • La antropología de los tres círculos cuerpo-alma-espíritu, ya elaborada en Eco-Lógica, establece conexión con la antropología védica y teosófica. Los tres círculos ilustran con sus siete superficies de corte la constitución séptuple del ser humano, que se reencuentra en la doctrina o experiencia de los siete chakras. No se sabe dónde se habría ya representado esta relación geométricamente evidente del tres al siete, es decir, de la tradicional estructura cuerpo-alma-espíritu a la constitución séptuple del ser humano.

Esta perspectiva integral (a seguir desarrollando) supera las unilateralidades de las diversas escuelas psicológicas y ofrece un marco teórico omnicomprensivo para las ciencias humanas.

VI. Filosofía Práctica: Ética y Política

Las consecuencias prácticas de la Filosofía Reflexiva se muestran especialmente en la teoría democrática de Heinrichs. La democracia de niveles de valor ya mencionada no es un mero experimento mental, sino un modelo constitucional elaborado con propuestas de implementación muy concretas para una convención constituyente anhelada por muchos.

La idea básica: en correspondencia con los cuatro subsistemas sociales existen cuatro parlamentos parciales o cámaras de igual rango. Esta estructura impide la mezcla de intereses ajenos a la materia (como cuando los intereses económicos dominan la política cultural) y posibilita una representación adecuada a la materia de todos los ámbitos de la sociedad.

Otras propuestas de reforma conciernen a:

  • Una plena síntesis de democracia directa y parlamentaria.
  • Una reforma fundamental del sistema monetario en una democracia económica
  • Culturalmente: un nuevo sistema educativo que fomente el desarrollo integral del ser humano, así como una política cultural y migratoria adaptada a las necesidades de la población.
  • La separación «limpia» de Estado e Iglesia con reconocimiento simultáneo de la dimensión espiritual y ética de la sociedad en un Parlamento de Valores Básicos.

Más allá de las cuatro cámaras parlamentarias se pueden constituir comités de dos o más cámaras, por ejemplo para una cámara medioambiental y un parlamento de salud largo tiempo pendiente. Las composiciones mixtas en tales comités no deshacen en modo alguno las elecciones de los diputados específicas de cada ámbito, sino que aumentan la proximidad a la materia del trabajo parlamentario.

Estas propuestas no son sueños utópicos, sino conceptos de reforma sistemáticamente derivados de la teoría reflexiva y pensados de forma práctica.

VII. La Filosofía como Forma de Vida

El sistema filosófico de Heinrichs es más que una teoría académica: es la expresión de una forma de vida. La «reflexión vivida» significa que las intuiciones filosóficas no solo son pensadas, sino realizadas tanto social como en la existencia personal.

Lo último se muestra también en el propio recorrido vital de Heinrichs: la salida de la Orden de los Jesuitas no fue una negación de la espiritualidad personal ni de la religión comunitaria, sino la consecuencia de la intuición de que la verdadera espiritualidad no puede quedar presa en estructuras dogmáticas y superadas. El trabajo de décadas en un sistema filosófico omnicomprensivo estuvo sostenido por la convicción de que la filosofía debe ser hoy de nuevo sistemática y prácticamente relevante para la vida, y puede ser espiritual.

La Filosofía Reflexiva es así:

  • Un método del pensamiento sistemático
  • Una teoría de la realidad humana y social misma
  • Una práctica del diseño consciente de la vida para el individuo y la sociedad
  • Un camino hacia la autorrealización espiritual, sin negación de la ciencia

En esta unidad metamoderna de teoría y práctica, de sistemática y referencia vital, reside la significación especial de la filosofía de Heinrichs para nuestra época, una época que posee mucho saber técnico especializado y lo incrementa aún más con la IA, pero solo escaso saber vital integral.